Don Bosco el Santo de los Jóvenes

Sabías que nuestro colegio es una obra de Don Bosco?

Su fundadora fue la Hermana Aurora, del Colegio María Auxiliadora, en su honor la Biblioteca lleva su nombre. Muchos de nosotros la conocimos y recordamos su trabajo incansable por nuestra comunidad.

El lema de Don Bosco era “el joven para el joven”. Significa que nadie mejor que los jóvenes para evangelizar a otros chicos. Así nacieron los Oratorios, que eran algo parecido a un club de barrio, donde los chicos iban a jugar, a patinar, a divertirse, lejos de la calle.

Por qué llamó la atención la educación de Don Bosco en su tiempo?Porque él quería que sus jóvenes, pobres y abandonados, tuvieran una educación de calidad.  Como primera respuesta a este objetivo, comenzó con las escuelas nocturnas. Pronto se daría cuenta que no era suficiente. El segundo paso fueron los talleres.

Don Bosco, como educador, nunca recurrió a nada que no fuera razonable y comprensible. Él trató a sus jóvenes como hijos de Dios. Les dió una gran confianza, haciéndoles protagonistas de su propia educación.  Su forma de tratar a los jóvenes era muy original. El servicio mayor que un educador puede dar a los jóvenes es ayudarlo a ser un ciudadano responsable.

Todos los educadores tenemos en él un ejemplo a seguir, especialmente quienes fuimos niños y jóvenes educados en esos patios llenos de risas y juegos, en unas aulas que siempre nos impulsaron a más y mejor.

Gracias Don Bosco!!!!

Participación ciudadana: Fundación Nobleza Obliga

Fundación Nobleza Obliga 

Cambiar nuestra sociedad a través de proyectos sociales, también requiere de preparación y apoyos. Esta Fundación ofrece  una gran oportunidad a través de un concurso anual Mentes Transformadoras 2018

  También puedes presentar tus proyectos todo el año a través de su plataforma  de financiamiento colectivo. Te invitamos a conocerlo y participar en noblezaobliga.com

Quién dijo que no podés cambiar el mundo?

Libre

LA VERDADERA HISTORIA DE LA CANCIÓN “LIBRE” DE NINO BRAVO
La canción “Libre” está inspirada en la historia de Peter Fechter, un jovencito de poco más de 18 años, “casi veinte”, que fue el primer alemán que intentó saltar en 1962 el recién estrenado muro de Berlín. Llegó al muro acompañado de un amigo, Helmut Kubelik, que por suerte si llegó rebasarlo, pero Peter, una vez que “extendió sus alas” y se encaramó al mismo, recibió el alto de los soldados soviéticos, pero como dice la canción “marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó” y de esta manera, al no ser atendido el alto, dispararon sobre el joven que fue alcanzado por varios disparos y cayó del muro en lo que se denominaba “zona de nadie”. Allí quedó tendido a la vista de todos, ciudadanos, periodistas y militares, pidiendo auxilio mientras se desangraba a borbotones, sin poder moverse por la seriedad de las heridas, y sin nadie que se atreviera a recogerlo. Los occidentales tenían miedo de recibir disparos en aquella nueva situación y tan solo se atrevieron a lanzarle un botiquín, que de nada sirvió a un Peter Fechter casi moribundo y a cada minuto con menos vida. Los rusos a los que pertenecía la zona muerta aguardaron unos interminables 50 minutos de agonía del joven hasta que procedieron a recogerlo, momento que queda recogido en la foto que acompaña el texto.
El pueblo berlinés que presenciaba la escena gritaba a ambos bandos que remediaran la muerte de aquel jovencito, pero nadie hizo nada, incluso las fuerzas occidentales impidieron que ningún civil acudiera a ayudarlo. Al final, en el lugar del suceso solo quedaron flores que fueron lanzadas por los indignados berlineses.
No sería el último en morir en el muro, aun vendrían 260 más. El último fallecido de esta larga lista fue Chris Gueffroy, en 1989, que curiosamente tenía tambien veinte años… Hoy en día hay un monumento en el lugar en el que cayó Peter y también hay una canción cuya letra viene bien releer desde esta nueva óptica. Nino Bravo la escribió tras la impresión que le provocaron las imágenes que del suceso salieron en la prensa mundial .La canción que todos hemos escuchado  alguna vez decía:

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar;
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo
es un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.
Libre,
como el sol cuando amanece yo soy libre,
como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre,
como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad,
y sabré lo que es al fin la libertad.
Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó,
sonriendo y sin hablar;
sobre su pecho, flores carmesí
brotaban sin cesar.